Más allá de que algunas personas se quejan porque las paradas en fábricas son para vender los productos, éstas paradas fueron interesantes y divertidas.

Un desfile y algo más

En la fábrica de cueros, donde fabricaban camperas y trabajaban para todas las grandes marcas de carteras y bolsos más conocidas del mundo, disfrutamos de un desfile de modas privado.

Recuerdo que era un día de mucho calor y la prenda más económica salía U$S400 por lo que salimos a tomar algo fresco, pero mi mejor experiencia no fue el desfile. Había estado conversando con una jóven que vivía en Las Vegas, contándole que era un lugar que me gustaría conocer como Menphis, porque soy fanática de Elvis Presley.

De pronto escucho que la chica me llama desde la puerta de la fábrica “Andrea, vení, mirá lo que encontré para vos”. Yo no entendía nada, pero me acerqué y resulta que uno de los guardias del lugar era imitador de Elvis, entonces ella le pidió que cante para mí, y lo hizo!!! Así que yo estaba en el medio de Turquía, escuchando a Elvis, ven que no les miento cuando les digo que el viaje a Turquía fue una experiencia maravillosa. Todavía tengo el video con el señor cantando para mí, todo terminó con un gran aplauso y por supuesto mucha emoción.

Las alfombras mágicas

En Turquía la fabricación artesanal de alfombras es realizada por mujeres en general, el gobierno les ofrece enseñarles y les dan un subsidio por realizar esta tarea, como son hechas a mano, pueden trabajar solo cuatro horas por día. En ésta fábrica nos mostraron cómo comenzaban desde el gusano de seda,  su tratamiento hasta obtener el hilo de seda y cómo éstas jóvenes tejen como puedes ver en la foto.

Luego, nos convidaron una copa de vino blanco y nos invitaron a entrar a una gran salón, cuando todos estuvimos sentados en bancos alrededor del mismo, salieron varios jóvenes  con alfombras en sus manos, que abrían para que pudiéramos verlas, un espectáculo hermoso.

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