El encanto de Atenas

Atenas es la capital de Grecia, y la recuerdo en la plenitud de su modernidad, aunque allí comenzó la historia, veníamos de Turquía, de visitar la antigua ciudad de Efeso y llegar a Atenas fue como llegar la primer mundo, una ciudad hermosa, con sus bares, las mejores marcas en locales fabulosos, con mucha vida nocturna, y por lo que recuerdo, personas que no hablan otro idioma que no sea griego, por supuesto!!!

Fue un gran cambio, en Turquía todos hablan tu idioma, con tal de venderte, el griego, habla su idioma, a veces algo de inglés, pero no es una ciudad en la que hagan mucho esfuerzo por entenderte, son más fríos y distantes. Igual nos arreglamos bastante bien, paseamos, comimos pollo frito y descansamos para continuar nuestro tours al día siguiente.  De todas maneras, creo que lo que más nos afectó es que veníamos de todo lo “barato” de la lira turca y nos chocamos con el euro, pero vale la pena la recorrida.

El gran estadio

De un impecable mármol blanco es el estadio olímpico más antiguo de la historia moderna, llamado estadio Panathinaicó, allí llega la llama olímpica que encienden en Olimpia para luego comenzar su recorrido y así llegar al país organizador de los juegos olímpicos.

El museo de la Acrópolis

Si hay un lugar que no puedes dejar de visitar en Atenas, más allá del Partenón, por supuesto, es el Museo de la Acrópolis, he visitado muchos museos, pero este es el más hermoso.

Con sus pisos de porcelanato limpios como si nadie los hubiera pisado, sus salas inmesas y la historia que guarda en su interior, volvería a visitarlo. Allí puedes encontrar algo del friso del Partenón, lo demás es una réplica, porque el resto se lo llevaron de manera non santa los británicos.

Será inolvidable el enojo que demostraba la guía en su relato por este hecho, parece que un turco, retiró gran parte del partenón como arqueólogo y se lo vendió a los ingleses, cuando visitas el partenón no puedes más que preguntarte cómo hizo este hombre para sacar sin permiso grandes estructuras de piedra, pero así fue, son los misterios de la historia. Grecia los reclamó y por supuesto los responsables del museo de Londres se lo negaron.

En el museo se encuentran las cariátides originales, ya que las que están en la acrópolis son copias, eran seis, cinco las puedes ver en el museo, la sexta la tienen en el museo británico.

La Acrópolis de Atenas

La acrópolis es la ciudad alta, elevads por sobre todo, como si en ese lugar habitaran los dioses griegos y pudieran ver al pueblo desde las alturas. Qué te puedo contar de la entrada que no te muestre la foto, es uno de esos lugares turísticos en los que siempre hay miles de personas para ingresar, la guía , antes de subir te muestra que te espera abajo luego de la recorrida, porque es imposible andar en grupo.

Lo primero que puedes ver es el teatro de Dionisio, te cuentan que Sófocles estrenaba allí sus obras, como si hubiera sido ayer.

Y entonces, lo ves, el Partenón, es imponente, grandioso, digno de la diosa Atenea, la protectora de la ciudad, con sus 46 columnas dóricas de esas que estudie cuando estaba en primer año de la secundaria, en el 438 A.C ya lo habían terminado y les costó 15 años hacerlo. Pensar que ahora todo el mundo quiere las cosas “ya” parece que esta gente tenía asumido que semejante tarea iba a llevar su tiempo, es todo de mármol que transportaban desde el monte Pentelikon, a 13km de Atenas y subían hasta allí, eso lo hace aún más monumental, el más grande de Grecia.

Allí también se encuentra el tempo de Erecteion, el de las cariátides,dedicado a Atenas Polias y Poseidón.

El templo con historia propia

Un día, al regreso de éste viaje y repasando las fotos, encontré ésta, la del templo de Atenea Niké, dedicado al éxito griego frente a los persas , en la Acrópolis de Atenas.

Me resultó familiar, y era porque estaba en el álbum de mis sueños. Fue muy emocionante para mí verla, los sueños se hacen realidad, ni siquiera cuando estuve allí pude recordarlo, pero, les aseguro que soñar, da siempre resultado.

Animate a soñar, los sueños pueden llevarte más allá de tu realidad
aNDREA BRUNO
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